La sangre en el filo de la punta brilló a la luz de la luna y un mudo grito, salido de aquel hospital abandonado, mantuvo la quietud de esa noche.
Cuando hallaron el cuerpo de la joven embarazada lo hallaron atado a una cama de hospital con una burda mesa donde había una sartén y una parrilla eléctrica.
El cadáver de la nunca madre lo encontraron sin un seno, una cesárea brutalmente hecha y cocida con alambre y el rostro desollado, exponiendo unos ojos azules radiantes que asemejaban el cielo.
En la boca de la joven una nota del asesino:
Querido detective Fulano/Sultano:
No me tomó ni la molestia de saber quien eres, pero te dejo esta breve nota de cortesía pues sé que mi arte habrá de robarte el sueño y por el gusto de saber que tus maldiciones estarán dirigidas a mi finísima persona en TU desesperación por detenerme.
El seno, firme, terso, lleno de ese fluido maternal tan dulce, hice favor de drenarlo bebiéndome la leche, dejando lo mínimo para después poder asarlo y quedara jugoso. Si nunca ha probado la carne humana, le recomiendo empiece con un seno, no se imagina sabor tan deleitable.
De la piel facial, tan tersa como melocotón, espero alcance para poder hacer un pañuelo, algo que absorba el sudor frenético que goteara en mi siguiente escena.
Te dejo la visión de tan bellos ojos de la madre, los cuales el sietemesino ahora extraviado, tuvo la suerte de heredar.
Grábate el tono de esos ojos, pues tendrás que buscar los del arrebatado infante para llegar a la siguiente función.
JA JA
Con cariño: VZBP"
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